Mudanzas en invierno: cómo evitar daños por frío o humedad con estos 7 tips
Las mudanzas en invierno pueden parecer una misión imposible: lluvia, frío, suelos resbaladizos, cajas que parecen absorber humedad por arte de magia…
Y, aun así, miles de personas lo hacen cada año sin que sus pertenencias sufran daños. ¿El secreto? Preparación.
Porque una mudanza invernal no tiene por qué ser sinónimo de caos, siempre que sepas cómo proteger tus objetos de los elementos.
Si estás a punto de cambiar de casa en plena temporada de frío, aquí tienes una guía práctica para hacerlo sin dramas, sin sorpresas y sin que tu sofá acabe oliendo a humedad durante meses.
1. El clima no perdona: prepárate y evita sorpresas en tus mudanzas en invierno
En verano puedes improvisar, pero en invierno se vuele más complicado.
Antes de planificar tu mudanza, consulta la previsión meteorológica para el día en que tienes pensado hacerla. Si anuncian lluvia intensa, nieve o heladas, ajusta horarios o, si es posible, cambia la fecha por una en la que sea más sencillo hacer el traslado.
Y no olvides este paso clave: revisa las horas de luz. Los días más cortos se traducen en menos margen para imprevistos. Siempre es mejor empezar temprano y aprovechar las horas más secas y cálidas del día.

2. El enemigo silencioso: la humedad
El frío puede ser algo incómodo, pero lo que puede traerte verdadedore dolores de cabeza es la humedad, que podría afectar a tus muebles y pertenencias
Por eso, para minimizar posibles daños con la humedad, ten en cuenta estos consejos:
Protege textiles y muebles tapizados: usa fundas plásticas gruesas para sofás, colchones y sillones. Si no tienes fundas específicas, utiliza mantas térmicas más plástico resistente.
El tejido sin cubrir puede humedecerse muy rápido en un día lluvioso, y después será difícil secarlo debido a las temperaturas más bajas del invierno.
Cierra bien las cajas: la humedad puede entrar por las esquinas mal selladas. Usa cinta ancha y refuerza la base de todas las cajas.
Así podrás tener la tranquilidad de que lo que haya dentro de tus cajas no se mojará y estropeará.
Evita el cartón en exteriores: si tienes que dejar cajas fuera durante cierto tiempo, trata de apoyarlas en algo seco o aislante como un plástico, una alfombra vieja o una manta gruesa. El contacto directo con el suelo frío o mojado es una invitación a que la humedad se cuele entre las cajas.

3. Embalaje inteligente: el invierno no perdona errores
En una mudanza invernal, el embalaje es tu primera línea de defensa para evitar desperfectos:
- Objetos sensibles al agua: electrodomésticos pequeños, libros, aparatos electrónicos… Protégelos con plástico de burbujas y mételos en cajas plastificadas o reforzadas.
- Muebles de madera: son los más vulnerables en estas fechas. La humedad puede deformarlos o marcar la superficie. Cúbrelos bien y evita que pasen mucho tiempo en el exterior.
- Ropa: usa bolsas de vacío; ocupan menos y la protegen del olor y la humedad.
Y un tip muy pro: marca en grande las cajas que contienen objetos delicados por frío (aparatos electrónicos, cerámica fina, instrumentos) para que no queden al fondo de un camión frío durante horas.
4. Cuidado con las heladas: protege tus suelos y tu equipo
Entrar y salir de una casa con lluvia o nieve no solo es incómodo: puede ser peligroso.
- Pon alfombras o toallas gruesas en las entradas para evitar que el suelo se convierta en una pista de hielo.
- Usa calzado con buen agarre. La mitad de los accidentes en mudanzas invernales ocurren por resbalones tontos.
- Protege el suelo tanto de tu casa actual como de la nueva. El hielo y el barro pueden arañar y manchar más de lo que crees además de hacer que todo se ensucie más de la cuenta.
5. En la nueva casa: calienta las estancias antes de entrar
Este es un truco muy eficaz para las mudanzas de invierno: si puedes acceder antes, calienta la vivienda a la que te mudas.
Subir un poco la calefacción antes de empezar la descarga reducirá la humedad del aire y ayudará a que textiles y cajas se adapten sin problemas. Una casa helada hace que los objetos acumulen condensación al instante.

Además, trabajaréis más cómodos y seguros. Es por eso que en uno de nuestros anteriores artículos te contábamos que, siempre que pudieras, intentarás tener los suministros de tu nueva casa dados de alta y funcionando antes de la primera noche.
6. Los objetos más delicados en invierno
Aunque ya te hemos ido adelantando algunos objetos que pueden sufrir más de lo normal en invierno, estos son a los que más atención deberías prestar:
- Electrónica: tablets, ordenadores, televisores… el frío extremo puede dañarlos.
- Plantas: muchas no resisten más de 10 minutos de exposición al frío. Llévalas contigo en el coche si es posible.
- Arte y fotografías: la humedad puede estropear lienzos o deformar marcos. Protégelos con plástico y mantas. En cuanto a las fotos, el frío o la humedad también pueden afectar al revelado.
- Líquidos y cosméticos: algunos se congelan o alteran su textura. Llévalos en un espacio donde no estén expuestos a temperaturas extremas, como por ejemplo tu kit de primer día.
7. ¿Y si llueve justo en el momento clave? Plan B (que pocos tienen)
Si empieza a llover a mitad de la mudanza, no te preocupes, aquí te dejamos algunos trucos que podrían ayudarte:
- Crea un pequeño “túnel” o techo con plásticos o lonas desde la puerta del inmueble al vehículo.
- Prioriza descargar lo urgente y deja dentro del camión lo que esté mejor protegido para bajarlo cuando pare de llover.
- Usa toallas y paños para secar cajas antes de colocarlas en el interior.
- No abras cajas mojadas hasta que estén secas; si no, la humedad entrará dentro.
No es la situación ideal, pero si te pilla de sorpresa, con estos tips podrás salir del paso y evitar que nada se estropee.
Mudanzas invernales: más difíciles, sí, pero totalmente manejables con estos consejos
Mudarse en invierno tiene mala fama, pero con una buena estrategia puede ser un proceso tan seguro como en cualquier otra época del año.
La clave está en anticiparte a la humedad, proteger bien cada objeto y trabajar con calma y previsión.
Y si no quieres preocuparte por nada de esto, En Gil Stauffer contamos con el equipo, materiales y procesos necesarios para que mudanza salga a la perfección en cualquier época del año.
Porque el clima puede cambiar, pero una mudanza bien hecha no debería hacerlo.